La tiranía de la dieta saludable

Sep 1, 2023 | 4 Comentarios

Me llevó varias semanas lograr sentarme a escribir. Despejar la mente para poder entender qué quería decir. Qué mensaje intentar transmitir. Esto es lo primero que escribo para mi página web. 

Saben cuánto deseé, con qué fuerza quise que esto sucediese? Y la verdad es que solo se hizo realidad cuando decidí que así fuera. Cuando pasé del pensamiento a la acción. Materialización, que le dicen. Porque sí, yo creo que el universo (o lo que quieran creer que sea) muchas veces nos da empujoncitos en la dirección correcta. Nos tira una soga. Pero hay un poder único y personal. El factor decisivo. No alcanza con desear o soñar. No lo voy a negar, todos verbos muy inspiradores pero…hay que hacer. Como dice el gran Kevin Johansen, «Qué lindo que es soñar, soñar no cuesta nada, soñar y nada más…». Pero a veces, tampoco alcanza.  Es fácil? No, claro. En el “hacer” nos podemos mandar las verdaderas cagadas. Desear es fácil. Soñemos, que es divino. Ahora que pasa si hacemos? Nos puede salir mal y tener que enfrentarnos con esa realidad. Pero también nos puede salir bien. Y qué gozosa sensación es esa por favor!!! Soñemos, deseemos, decidamos y hagamos. Es la única manera. 

Pensemos en posibilidades,  más que en hazañas

Un poco de esto mismo es lo que siempre repito como loro con respecto a la alimentación. Querer es el primer paso. “Quiero comer mejor…” Pues hazlo. Sólo tenés que decidirlo y empezar. Pequeño paso tras pequeño paso. No tiene que ser a lo grande. No tiene que ser rápido. Tiene que ser como puedas. Pero sólo va a suceder si dejamos de decirlo y lo hacemos. Podemos marearnos al principio. Hay mucha información dando vueltas (infoxicación que le dicen) y eso hace difícil confiar en nuestro criterio e instinto. Te incentivo a eso. Confiá en vos. Escuchá a tu cuerpo. Y hacé cambios posibles. Las hazañas suelen terminar mal. 

Justamente ayer, domingo, después de una jornada extenuante de trabajo, leía a @nutriloca que promovía algo con lo que me alineo por completo. SUMEMOS. Sumar alimentos reales a nuestras comidas va a ser tu mejor estrategia para empezar. No te enfoques en los NO ni en las prohibiciones. Mejor, mirá los SI. Todo ese mundo de posibilidades que podés agregar. Que te pueden aportar diversidad, colores, sabores. Placer. Porque comer mejor no es un castigo, es justamente lo contrario. Es un disfrute enorme, si sabemos encararlo. Vivamos la alimentación desde la posibilidad y no desde la prohibición, dice Rocío en ese post. Nunca mejor expresado.

Lo sé. Es difícil. Te la pasas viendo reels y posteos que demonizan alimentos. Muchos de los cuales pensabas que eran saludables. Extremos fatalistas del tipo “Comés fruta en el desayuno??? Pues vas a morir de un pico de glucemiaaaa!!!” o “Desayunás pan? No lo hagas más, es terrible para tu salud!!!”. No puedo más que reír ante eso. Y enojarme un poco. Realmente siento que en vez de acercarnos y amigarnos con la alimentación, nos alejan. Nos alienan, nos hacen sentir que hacemos todo mal y nos meten en un torbellino de ideas y posicionamientos que se contradicen unos con otros y no sabemos qué hacer, cómo elegir o para donde correr. Puede que  haya algo cierto en estas afirmaciones? Algo sí, puede ser. Seguramente que nuestra primera comida del día (pues eso es lo que es un desayuno, más allá del horario) sean carbohidratos o azúcares no sea lo ideal, pero no vamos a morirrrrr. Podemos cambiarlo, mejorarlo e ir adaptándolo para que sea mejor, más completo y que nos guste. No dejemos escapar el PLACER. Porque encontrar disfrute en nuestros actos alimentarios diarios es lo que nos va a ayudar a sostenerlos. 

Qué es saludable?

Ya he mencionado varias veces que lo “saludable” es para mí, más individual que colectivo. Aunque seguramente hay pautas aplicables a la población general, tenemos muchas cuestiones personales que atender. Sobre todo en esta era atiborrada de intolerancias y alergias. Ni hablar de gustos! Podemos encontrar lo que es saludable para cada uno, y esto está bien. Saber que nos hace bien y qué no es un acto de autoconocimiento imperiosamente necesario. Explorémoslo. 

A pesar de lo que muchos pregonen, como cocinera y apasionada de la comida y de hacerle cosquillas a mi paladar constantemente, puedo decir con convicción que COMER NO ES SÓLO NUTRIRNOS. Sí, es esperable y deseable que cumpla esa función. Pero la comida está rodeada de muchos otros factores que la convierten en algo más. La compañía, los sabores, los aromas, los lugares. Los alimentos pueden conectarnos con recuerdos, sensaciones, personas. Eso también es nutrirse. Es alimento. Es disfrute. 

Me niego a este purismo alimentario, a esta impecabilidad que nos lleva a pensar que recoger una fruta de un árbol y comerla sin haber desayunado nos va a dar un pico de glucemia. Hay tanto más alrededor de ese acto que el hecho de comer una fruta en ayunas. Miremos más allá. Estoy pecando porque vuelvo de la playa acalorada y decido pasar por esa heladería que tanto me gusta a disfrutar un cremoso sambayón con dulce de leche? Para mí ese momento significa mucho más que “comer azúcar”. Hay tantas otras cosas en juego. Claro, no voy a ser necia. No creo que el helado sea un “alimento saludable” para entrarle todos los días. Pero me niego a convertirlo en una prohibición, en un Darth Vader de la alimentación. No puedo explicarles el placer que me resulta llegar de trabajar a la noche, muerta de calor, después de horas en la cocina y tomarme una cervecita helada en mi balcón valenciano. Y aflojemos con las pavadas. No, no me estoy evadiendo de nada. No estoy ocultando mis problemas ni ninguna emoción en una lata de birra. Estoy disfrutando un momento. Punto. 

Construyamos hábitos saludables. Pero pasémosla bien. 

Y en esa construcción, tengámonos paciencia. No hay mucha ciencia. Estoy segura que vos lo sabés. Elijamos alimentos reales. Y cocinemos más. Como reza el gran Michael Pollan en SABER COMER, “Cocinar nos da la oportunidad, tan rara en nuestra vida moderna, de trabajar directamente por nuestro bien y el de las personas que alimentamos». Es un autocuidado. Es preservación.

Pensaron alguna vez que cocinar nos diferencia como especie? Nadie lo explica mejor que Patricia Aguirre cuando nos cuenta que…”La cocina sí es propia de los humanos…seleccionar, crear, combinar, lavar, picar, cortar, mezclar, cocer, servir, compartir y transmitir – lo que hace una “cocina”- es bien humano. Y ese comer comida en comensalidad configura nuestra singularidad porque une indisolublemente aspectos biológicos y sociales.” Sobre esto también me extiendo en este episodio de mi podcast COCINAR ES HUMANO.

ALIMENTOS REALES, COCINAR Y COMPARTIR. Para mí va por ahí. Lejos de los tiranos e impecables, y más lejos aún del fast food y los ultraprocesados. 

Cocinen, coman y gocen. Les deseo mucho de eso, y es en gran parte, lo que van a encontrar por acá! Pasen, vean e inspírense!

Martu.

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Comentarios

4 comentarios

4 Comentarios

  1. Alicia

    Me encantó el post. Me sentí super identificada. Lo mejor para esta web. Abrazo grande!!

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  2. Mónica

    Hola Martu, ante todo felicitaciones por la web! todavía no la recorrí, pero sí acabo de leer éste, tu primer artículo escrito especialmente. Estoy absolutamente de acuerdo con lo que decís. Tu postura medida y equilibrada fue lo que me atrajo de tu propuesta, bien alejada del bombardeo histérico de la prohibición y la catástrofe.

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    • holayocomook@gmail.com

      Holaaaa!!! Qué lindo lo que mencionás…siento que este bombardeo nos saca el foco de lo importante, acercarnos a la cocina y a alimentarnos mejor. Gracias Moni por tu aporte.

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