Recolectar alimento, una práctica que vuelve: aguaribay, ortiga, mburucuyá y diente de león

Feb 7, 2024 | 0 Comentarios

Parece algo de otro tiempo, no? Solemos pensar al alimento como algo que vamos a comprar a un negocio y nos olvidamos que incluso en ciudades, estamos rodeados de naturaleza y de alimento real que está a nuestro alcance y gratis. Plantas, flores, frutos… Sólo hace falta empezar a mirar, mientras caminamos a la parada del bondi o vamos en la bici al trabajo o salimos a caminar para movernos un poco.

Necesitamos abrir bien los ojos, prestar un poco de atención y empezar a aprender un poco cómo recolectar, que plantas son comestibles, que parte de esas plantas nos puede servir y para qué. Los frutos suelen ser lo más simple y lo que más conocemos. Pero hay yuyos que con alimentos. Flores que pueden servirnos para embellecer platos, para aportarnos propiedades medicinales, para fermentar. Realmente hay un mundo ahí afuera que nos estamos perdiendo por no prestar atención.

Atención

Antes de seguir me gustaría aclarar 2 cosas:

Mirar donde recolectamos es importante. Tratar de evitar lugares donde sabemos que suelen ser baño de animales o plantas que sabemos son fumigadas, por ejemplo. Ahora, quiero también decir que no nos volvamos locos. Muchas veces cuando hablamos de este tema surge el tema contaminación, smog al que están expuestas todas estas especies. Pero seamos sinceros. Es la misma a la que están expuestos las frutas y verduras de la verdulería o el súper. O las verduras que cultivamos con tanto amor en nuestra terraza o balcón. Asi que sugiero no enloquecer.

Es muy importante cuando arrancamos considerar que estos son recursos que están a la mano de todos y que tenemos que recolectar con respeto y cuidado. Sin lastimar las plantas y sin llevarnos todo. Pues no estamos solos. Siempre tomar un poco y dejar para otros.

Sólo algunas ideas…

Así como en este artículo me concentré en las bellotas y también mencioné las castañas con las que tanto me encontré en esta época en Francia, ahora quise contarles sobre algunas plantas que cosechaba de manera frecuente cuando mi casa estaba en San Antonio de Areco. En mis caminatas diarias empecé a registrar todo con lo que me iba encontrando (seguramente se me escaparon muchas) y que recolectaba asiduamente.

Las plantas tienen muchisimos usos y mi especialidad es mostrarles como usarlas en la cocina. Pero voy a sugerirles algunas otras ideas y páginas donde pueden buscar otros usos. Arrancamos?

Aguaribay, árbol sagrado

Árbol majestuoso, bello y proveedor de sombra aliviadora. Conocido también como falso pimentero, pirul, anacahuita o su nombre científicio Schinus molle o Schinus Arrieta (encontramos ambas variedades). Árbol nativo americano, sagrado para los Incas.

Prácticamente todas sus partes tienen usos y son comestibles. Es el árbol que da la famosa pimienta rosa, que no es pimienta ya que no es un árbol de la especie Piper Nigrum. Sus frutos son unas pequeñas bolitas muy similares a los granos de pimienta y que cuando maduran pasan de verdes a rosas. No es picante sino que tiene un sabor afrutado y levemente ácido. Es muy aromática, asi que no dudes en incoporarla a tu pimentero. Podés usarla tanto en preparaciones saladas como platos con salsas livianas, arroces, pastas o pescados; y también en prepraciones dulces. Se lleva excelente con el chocolate y con especias como la canela. Podés probar estas galletitas

Las hojas tienen un sabor muy refrescante. Pueden probarlas en bebidas como esta

También funcionan como repelente por sus resinas. Podés frotarte las hojas sobre la piel o armar sahumerios naturales. Cómo? Simplemente tenés que juntar un buen manojo de hojas, aplastarlas bien y atarlas con un hilo de algodón como si fuera un matambre, bien apretaditas. Lo colgás y dejás secar. Listo! Podés mezclarlo con ramas de romero o lavanda!

Les dejo también esta publicación de Ludmila de @laciudadnosregalasabores con más usos y esta loción de @lapitonisa.ar

Pasionaria o mburucuyá, la enredadera más bella

Passiflora caerulea. No es el maracuyá que conocemos de forma comercial aunque es de la familia (la planta del maracuyá se llama Passiflora edulis). En este caso el fruto es más pequeño, anaranjado y con pulpa rosa intenso. Más sutil de sabor, tiene muchísimos usos, tantos sus hojas como frutos y flores, que son una obra de arte.

Gran atraedora de polinizadores, es un regalo tenerla en tu jardín.

El fruto verde puede fermentarse entero en salmuera. RECETA: recolectá los frutos verdes, elegí los más grandes y lindos. Enjuagalos y colocalos en un frascos. Cubrilos con salmuera el 2-3% (esto significa entre 20-30g de sal por litro de agua). Podés agregar hierbas o especias en el frasco también. Cubrí el frasco con una tela y apoyar la tapa sin cerrar herméticamente. Los frutos deben quedar sumergidos en el líquido. Para esto podés colocarles un peso (un frasco más chico por ejemplo, o alguna piedra limpia) o agitar la preparación todos los días. Esto es para evitar el desarrollo de hongos en la superficie. Dejalo en un lugar fresco y sin luz directa entre 1 semana y 15 días dependiendo de la temperatura que haga. Listo! Se come todo el fruto, podemos usarlos como pepinillos en vinagre. Probalo!

Cuando ya maduran, la pulpa puede usarse para dulces (queda espectacular como salsa de cheesecake), agregar a yogures o pancakes, a licuados, usar su pulpa en budines o tortas o mezlcarlo con miel cruda y fermentarla. RECETA MIEL FERMENTADA CON MBURUCUYÁ: En un frasco colocá 1/3 de pulpa y los otros 2/3 con miel cruda (sin pasteurizar). Mezclar bien. Colocar la tapa y dejar fermentar. La miel demora, pueden pasar semanas hasta que veas burbujas. Igualmente te recomiendo que a diario mezcles y abras el frasco para liberar gases. No hace falta conservar en heladera. Queda un delicoso elixir para endulzar, condimentar ensaladas, fermentar bebidas o usar para sumar sabor a platos y postres.

Tiene propiedades relajantes y tanto sus hojas como sus flores pueden usarse para infusiones. Sólo es cuestión de recolectarlas y dejarlas secar. Guardar en frasco y usar para tisanas o para agregar al mate.

Ortiga…alimento poderoso

Urtica urens. Gauchita pues podemos encontrarla en ambos hemisferios dependiendo la época. Famosa por sus pinches, que la hacen menos amigable. Y muy usada en el mundo de la fitoterapia, aunque es muy fácil incorporarla a la cocina diaria y vale la pena por sus grandes propiedades.

Para recolectarla y no pincharnos es ideal usar guantes de jardinería o simplemente con la tijera con la que cortamos vamos «agarrando los tallitos» y los colocamos en una bolsa/canasta. Por otro lado, si nos pinchamos genera un ardor molesto, que pasará. Nada mortal, tranquilos. Conviene siempre elegir las plantas más grandes.

Para eliminar su poder urticante y poder consumirla podemos blanquearla apenas en agua hirviendo, licuarla, congelarla o secarla. A mí lo que me gusta más es secarla o congelarla directamente después de recolectar. Así me sirve para incorporar en mis comidas más fácilmente.

USOS: molerla seca y usarla en algún ralladito vegetal con semillas y levadura nutri para espolvorear en ensaladas, arroces, etc. Acá tenés una receta de rawmesan. Le sumás la ortiga molida y listo. Tambíen seca podemos incorporarla a rellenos de tartas, tortillas, canelones, en ñoquis. Incorporarla en masas de galletitas o tartas. También puede usarse para hacer tintura madre y aprovechar sus propiedades amargas y depuradores. Clásico su uso para el fortalecimiento y crecimiento del cabello.

Congelada también es ideal para incorporar a preparaciones o licuarla y sumarla a batidos o hacer una masa de crepes de ortiga 😉

Un dato curioso: acá en Inglaterra, desde donde escribo en este momento, se elaboran varios quesos que, durante la época de ortiga (nettle en inglés) se envuelven en las hojas de esta hierba y se dejan madurar así. La ortiga, además de una estética muy bella, les trasfiere así sutiles notas. Especialmente acá en el sur existe el Cornish Yarg, de la localidad de Cornualles. Pero se emplea esta técnica con otros quesos y también usando otros «yuyos» como el ajo salvaje.

Diente de León, magia comestible en jardín y macetas

El famoso panadero o taraxacum officinale si queremos ponernos técnicos. Si dejamos crecer un poco el pasto o habilitamos los yuyos en las macetas, seguramente lo veremos aparecer. Clásicas flores amarillas que no debemos confundir con otras parecidas como la cerraja, que es muy parecida pero más alta. Además el diente de león tiene la particularidad de que todas las hojas salen del mismo lugar. Y la flor no tiene hojas, solo el tallo.

Todas sus partes son comestibles. Sus flores las podemos usar para embellecer ensaladas, fermentar en una hermosa bebida o hacer una miel con su infusión. Además, cuando todavía no se abrieron y están inmaduros, esos capullos pueden transformarse en pickes, y usarse a modo de alcaparras. O hervirlos, cocinarlos al vapor o fritos e incoporarlos en cualquier tipo de preparación como ensaladas, risottos, salteados.

Las hojas son bastante amarga, asi que los amantes de este gusto, adelante! Pueden comerse crudas o blanqueadas/salteadas. Si lo amargo no es lo tuyo, podés mezclarlas con otras hojas para que su sabor pase más desapercibido. Cocidas y mixeadas, mezcladas con papa o ricota hacen deliciosos ñoquis que podemos acompañar con alguna salsa dulzona para un hermoso contraste (una crema de calabaza o remolacha con algún queso estacionado o azul…se me hace agua la boca mientras escribo).

En ensaladas es fantástico combinarla con frutas ya que su dulzor contrasta perfecto con el sabor amargo. Podés probar: diente de león + láminas de rabanitos + peras salteadas + nueces o maní + queso azul // diente de león + hinojos en láminas finas + gajos de naranja o mandarinas + pasas de uva + menta

Las raíces crudas y picaditas bien finitas pueden consumirse frescas o fritas. O secas, se muelen y se hace una especie de café.

Además es depurativa y diurética y estimuladora del metabolismo. Puede usarse en tintura madre o infusiones.

RECETA ALCAPARRAS DE DIENTE DE LEÓN

  • 50 gr de capullos de flor de diente de león cerrados y verdes (media taza aproximadamente)
  • 1 hoja de laurel
  • 4 granos de pimienta negra
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de sal marina
  • 200 ml de agua filtrada o sin cloro
  1. Recolectar los capullos y colocarlos en un frasco. Agregar ajo, laurel y pimienta.
  2. Aparte, hacer la salmuera mezclando la sal y el agua. Mezclar bien la salmuera hasta que la sal esté disuelta completamente.
  3. Volcar la salmuera en el frasco, colocar un peso, una piedra para mantener sumergidos los capullos  bajo el agua con sal.
  4. Deja fermentar en oscuridad y a temperatura ambiente todo de 3 a 7 días tapado con un paño.
  5. Después de ese tiempo cerrar el frasco y guardar en heladera.

LA NATURALEZA NOS OFRECE MUCHAS ALTERNATIVAS. SÓLO TENEMOS ABRIR LOS OJOS Y DETENER LA MIRADA PARA  PODER ENCONTRARLAS.

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